La cirugía refractiva agrupa los procedimientos que permiten corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo de forma permanente, eliminando o reduciendo la dependencia de lentes. En Lúmira realizamos una evaluación exhaustiva para determinar cuál de las tres modalidades disponibles —LASIK, PRK o ICL— es la más adecuada para cada paciente.
Técnica más difundida a nivel mundial. Se crea un flap (colgajo superficial) en la córnea, se aplica el láser excimer en el estroma corneal y el flap se reposiciona. Recuperación visual muy rápida (24 a 48 horas). Ideal para la mayoría de pacientes sin contraindicaciones corneales.
Se elimina el epitelio corneal directamente y el láser actúa sobre la superficie sin crear un flap. Recuperación un poco más lenta (3 a 5 días), pero técnica preferida en pacientes con córneas más delgadas, ciertos deportistas de contacto, o contraindicaciones para el flap. El resultado visual final de LASIK y PRK es equivalente.
A diferencia del LASIK y PRK, el ICL no elimina tejido corneal: se implanta una lente de colágeno especial entre el iris y el cristalino natural del paciente, corrigiendo el defecto refractivo desde el interior del ojo. El cristalino propio se conserva intacto.
El ICL es la opción preferida en pacientes con:
El ICL es reversible (la lente puede retirarse si fuera necesario), tiene excelente calidad óptica y una recuperación visual muy rápida.
La elegibilidad se determina en una evaluación preoperatoria completa que incluye:
Candidatos habituales: pacientes entre 21 y 45 años, con graduación estable, sin contraindicaciones sistémicas u oculares. El tipo de cirugía más adecuado se define en conjunto durante la consulta.
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Oftalmología Especializada · Hospital San Juan de Dios, Cuenca, Ecuador
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